Cómo el Latin American Fashion Summit conecta marcas latinoamericanas con buyers globales

Samantha Tams, cofundadora del Latin American Fashion Summit, cuenta cómo pasó de la diplomacia a la moda y qué busca un buyer en una marca latina.

Samantha Tams estudió diplomacia y terminó comprando zapatos para Saks. Diez años después, con su socia Estefanía, fundó el Latin American Fashion Summit al notar el mismo problema en decenas de marcas latinoamericanas: diseño fuerte, negocio débil. En Negocios de Moda cuenta cómo esa plataforma llevó a marcas como Kika Vargas y Michael Coronel a vender en tiendas internacionales.

Samantha es mexicana, vive en Yucatán y es cofundadora del Latin American Fashion Summit (LAFS). Escucha el episodio completo en Spotify.

De estudiar diplomacia a comprar zapatos para Saks

Samantha estudió relaciones internacionales en Europa pensando en ser embajadora. En 2007, cuando Saks Fifth Avenue abrió su primera tienda en Ciudad de México, un amigo le avisó que buscaban gente, y ella terminó como asistente de compras de zapatos y bolsos. «Nunca fui una persona de carrera para la moda, era muy mala en matemáticas y de pronto llegué a un puesto donde solo se hacían números, Excel, proyecciones», recuerda. Ahí aprendió lo que ella llama "retail math", y se quedó diez años, hasta llegar a comprar tres categorías como senior buyer.

De esa etapa guarda un aprendizaje particular: trabajar cerca del empresario mexicano dueño de la licencia de Saks, que se sentaba con el equipo de compras una vez al mes a cuestionar cada decisión. «Era tensionante, pero también una oportunidad de oro: te exigía tener la decisión de compra clarísima y el porqué», cuenta.

El hueco que encontraron: diseño fuerte, negocio débil

Después de Saks, Samantha compró para una cadena de trajes de baño en Florida y, al volver a México tras tener a su primera hija, no volvió a encajar con la cultura corporativa tradicional. Siguió en contacto con marcas latinoamericanas que le pedían ayuda para llegar a compradores internacionales, y ahí notó el patrón: diseño con potencial, pero sin plan de negocio, sin line sheets bien armados, sin consistencia de marca. «Eran cosas bonitas, pero cuando llegaba el momento de entregar a tiempo o de calcular bien el precio, fallaban, y eso alimentaba el estigma de que Latinoamérica entrega tarde y mal», explica. La misión de LAFS nació de ahí: conectar talento con compradores, pero también profesionalizar a esas marcas para que la oportunidad no se les fuera de las manos.

De 350 personas en la Riviera Maya a un formato más íntimo en Miami

El primer LAFS, en 2018, reunió a 350 personas de 18 países con apenas mil seguidores en redes sociales. Un año después, en Cartagena, la asistencia se duplicó a 650. El formato ha seguido cambiando: de una gran carpa para 500 personas en el Miami Design District, pasaron a un circuito de tres sedes más pequeñas después de que sus propias encuestas mostraran que la gente quería algo más íntimo. «Nadie levanta la mano frente a 500 personas para hacer una pregunta», resume Samantha.

Prendas negras empacadas en plástico colgadas en rack de bodega de confección
Llegar a un buyer internacional es solo el primer paso: después vienen los códigos de barra, el papeleo de importación y la logística que LAFS ayuda a preparar.

Kika Vargas y Michael Coronel: lo que un buyer realmente premia

El "Pitch to LAFS" es el concurso insignia de la plataforma: más de 2.000 marcas latinoamericanas aplican cada edición, y los finalistas reciben tres meses de preparación antes de presentarse frente a compradores de tiendas internacionales. La primera edición, en 2018, la ganó Kika Vargas, una marca bogotana entonces pequeña que hoy es la primera marca latina en colaborar con Target y fue finalista del premio LVMH. En 2019 ganó Michael Coronel, una marca de trajes de baño de Cartagena cuyo diferencial era tecnología propia de tallaje: una sola talla que se ajustaba de la 0 a la 14 en la misma persona. Hoy vende en todo el mundo y trasladó su producción a Italia para sostener la demanda. «Su éxito es nuestra mejor carta de presentación», dice Samantha.

Lo que le falta a la mayoría de las marcas que aplican

Los jueces del Pitch to LAFS califican cinco cosas: identidad de marca propia, escalabilidad, experiencia internacional previa, storytelling y sostenibilidad o impacto social. Samantha es clara sobre el error más común: parecerse a una marca que el buyer ya compra. «Si un comprador ya tiene a Johanna Ortiz en su tienda, no va a sumar otra marca parecida aunque cueste la mitad.» El diferencial no siempre es el diseño: puede ser tecnología, como en Michael Coronel, o el impacto social del proceso.

Otro punto que casi nadie mide bien es la experiencia internacional. Ganar el pitch es apenas el inicio: después vienen los requisitos reales de una tienda departamental, códigos de barra, papeleo de importación, procesos que muchas marcas no dimensionan hasta que están adentro. Y el consejo final es sobre el tiempo: «Un buyer casi nunca te dice sí a la primera. A veces ni a la segunda. Es constancia: volver a presentarte, aplicar el feedback, mantenerte en contacto un año tras otro.»

Preguntas frecuentes sobre el Latin American Fashion Summit

¿Qué es el Latin American Fashion Summit?

Una plataforma fundada por Samantha Tams y su socia Estefanía que conecta marcas de moda latinoamericanas con compradores internacionales, combinando un evento anual, un concurso de pitch, capacitación y una comunidad activa todo el año.

¿Qué es el Pitch to LAFS?

El concurso insignia de la plataforma. Más de 2.000 marcas aplican cada edición; los finalistas reciben tres meses de preparación antes de presentar frente a compradores de tiendas internacionales, jueces que evalúan identidad, escalabilidad, experiencia internacional, storytelling e impacto social.

¿Qué marcas latinoamericanas ganaron el Pitch to LAFS?

Kika Vargas, marca colombiana, fue la ganadora de 2018 y hoy es la primera marca latina en colaborar con Target. Michael Coronel, marca de trajes de baño de Cartagena, ganó en 2019 y hoy vende internacionalmente con producción en Italia.

¿Por qué muchas marcas latinoamericanas pierden oportunidades con buyers internacionales?

Según Samantha Tams, el problema rara vez es el diseño. Es la falta de estructura de negocio: precios mal calculados, entregas fuera de tiempo, inconsistencia de marca y desconocimiento de los requisitos logísticos de una tienda departamental.

Lo que resolvemos del otro lado de esa historia

Muchas de las marcas que Samantha describe llegan a un buyer con el diseño listo, pero sin la estructura de producción para sostener el pedido: tallaje consistente, tiempos de entrega reales, capacidad de escalar sin perder calidad. Esa es exactamente la parte que nosotros resolvemos.

Con nosotros, una referencia se abre desde 36 unidades por color y, si el mercado responde, reponerla sube el siguiente pedido a 100-300. El desarrollo y la muestra se resuelven en 2 a 8 semanas, y desde que apruebas esa muestra hasta la entrega pasan 30 a 45 días hábiles. Si tu marca está lista para dar el salto internacional, nuestra página de exportación explica cómo trabajamos el envío hacia Estados Unidos, el Caribe y Centroamérica. Con nuestro cotizador el estimado es gratuito y llega en minutos: cuéntanos hacia dónde quieres llevar tu marca.

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